EL PEQUEÑO PAJARITO Y EL GRAN
SAUCE LLORÓN
SAUCE LLORÓN
Agitaba sus alas hacia arriba y hacia abajo, a una velocidad inigualable. Apenas se le podía ver a una distancia de más de 10 metros, ya que su plumaje marrón y verde se confundía con la naturaleza que le rodeaba.
- ¿ A qué se deben tantos gritos, pequeño pájaro?¿Qué es esa manera de despertar a todo el mundo?- preguntó alterado el gran sauce llorón.
Se notaba el paso de los siglos en su desgastada corteza, en su gran tamaño y en su desganada y lenta forma de hablar. Sus ramas eran largas y fuertes, al igual que su tronco el cual era capaz de aguantar el peso de diez gigantes. Llevaba más de 1000 años en el "Gran Bosque Soleado" y era el más paciente y gruñón de todas las especies que aquí habitaban, no había nadie que no le conociera y hablara bien de él.
¡Creía que todavía estaba soñando con mi amada madre cuando de repente oí tus fuertes gritos acercándose!- le acusó el gran sauce
- ¡Atiza, qué árbol más viejo!
- ¡Pero será desagradable este pájaro!, ¿ Por qué tiene que hablarme así si no me conoce de nada?- dijo el gran sauce con una voz grave y de enfado
El pájaro siguió de largo, cuando, de repente, se encontró de frente con sus perseguidores: cinco cazadores. Al ver esto, se dio media vuelta, de la manera más rápida posible, en la dirección por la que acababa de venir
- ¿Tú por aquí otra vez?, ¿Cómo es que has dado la vuelta tan rápido?- preguntó con tono alterado el gran sauce
- ¡Necesito que me ayudes!, ¡No me dejes solo por favor!- pidió el pájaro de manera agitada e intranquila
- ¿Ahora necesitas mi ayuda?, y ¿Por qué debería hacerlo después de tus palabras? ¿Acaso tú te has preocupado cuando has pasado por aquí?- replicó el árbol
- Primero déjame esconderme entre tus ramas y te prometo que después te explico todo lo que quieras- contestó el pájaro nervioso
Después de mucha insistencia, el árbol accedió de mala gana ante sus súplicas.
- Muy bien enano, ahora explícame por qué debería esconderte y protegerte después de tus insultos de hace un minuto- preguntó el gran sauce de manera tranquila y paciente.
- Perdona gran sauce, sé que he actuado de malas maneras, pero iba tan rápido que no sabía de donde procedía la voz y me asusté- contestó el pajarito con voz baja y sentida.
- Tranquilo chiquillo, pero la próxima vez procura hablar mejor a los demás ¿vale?; por cierto, ¿ a dónde ibas o de qué huías tan rápido?
- Intentaba escaparme de unos humanos que pretendían llevarme con ellos para después comerme. Esta mañana les oí llegar y desde ese momento les he visto en todas partes, no he sido capaz de esconderme de ellos por más de diez minutos seguidos y estoy muy muy asustado- explicó de manera nerviosa nuestro pequeño pajarito
- ¡Oh, esos cazadores otra vez! La última vez que les vi se llevaron a mi madre y oí que querían convertirla en hojas. Después de eso no volví a saber nada de ella- contó el gran sauce con melancolía y tristeza.- Pero no te preocupes, no dejaré que te lleven a ti también, así que de ahora en adelante podrás esconderte siempre que quieras aquí conmigo
- ¡Vaya, muchísimas gracias! Espero que sepas que si no llega a ser por ti y tus grandes ramas me habrían llevado a mi también
Así es como se conocieron el pequeño pájaro y nuestro gran sauce llorón. Y es que nunca hay que olvidar que siempre aparece alguien para echarte una mano, en este caso un par de ramas, cuando se está en apuros.
AZUL- PÁJARO
BLANCO- NARRADOR
ROJO- GRAN SAUCE LLORÓN





